Cooperación y responsabilidad para un turismo rural más sostenible

8 May

Cooperar entre los diferentes establecimientos y buscar sinergias en el entorno, fue el mensaje más reiterado en la mesa redonda sobre experiencias de turismo sostenible en Navarra, en una etapa en la que es necesario “no caer en la desilusión sino buscar la creación de redes”.

En este sentido Txus Rey del Albergue Beire aseguró que “nunca hemos considerado competencia a los establecimientos y a los servicios que hay alrededor, sino que los vemos como una oportunidad de trabajo para todos”.  El proyecto nació hace 23 años como centro de turismo rural a partir de un edificio histórico sin uso, un antiguo palacio Cabo de Armería del siglo XV-XVVIII en una localidad a 3 kilómetros de Olite,  de la mano de la Fundación Gaztelan, que en ese momento era un asociación juvenil.

“Nació de un grupo que apostaba por la economía solidaria con el fin de generar empleo” con una primera etapa como albergue muy orientada a la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión. “Aprendimos sobre la marcha” en un momento en el que no había albergues turísticos en Navarra y “descubrimos que había mucha demanda de colegios”. Con los años “empezamos a ver la necesidad de ofrecer actividades con el centro de educación ambiental”.

En 1999 se produjo un momento crítico al multiplicarse la oferta de albergues rurales, lo que tras el impacto inicial resultó un elemento dinamizador. “Nos hemos dado cuenta de la importancia de participar en diferentes foros”  y entrar en nuevos proyectos, como la reciente Wikilur (wikilur.com), una cooperativa de servicios para desarrollar una nueva manera de disfrutar el entorno rural.

A partir de la experiencia de años nació Bei.tu Centro de Turismo Rural (www.beire.com) con un albergue, donde se realizan actividades sobre educación ambiental, naturaleza, artesanía o un programa de edad media con visitas al castillo de Olite, entre otros. Y un hostal con diez habitaciones, totalmente separadas, orientadas a diferentes tipos de público.

Agroturismo Mari Cruz

Vivir con un mayor contacto con la naturaleza y poder transformar sus hábitos de consumo, fue el origen de un proyecto de vida que se inició en 2000 y que se ha concretado en una granja-huerta en pleno bosque de Villanueva de Arce donde Agroturismo Mari Cruz  (http://www.casaruralennavarra.com) ofrecen tres alojamientos rurales, uno de ellos en la propia casa familiar. Con un objetivo de fondo: compartir la ecoconciencia con sus clientes de manera familiar y cercana.

Como explicó Alicia, “los cuatro primeros años fueron de aterrizaje”, orientados a establecer relaciones con los vecinos, asociaciones y sector turístico, pero también a buscar la manera de dar uso a espacios que estaban muy abandonados. Tras unos comienzos en una casa alquilada, el siguiente paso fue “el construir nuestro lugar para vivir y trabajar”.  Adquirieron una casa cercana que tuvieron que rehacer. Obtener los recursos necesarios no fue sencillo, parte a través de REAS y Fiare, pero también estableciendo relaciones por medio del trueque. “Queríamos más un medio de vida que un negocio”.

Consideran que la etapa actual es de ecoaprendizaje con un mayor nivel de trabajo en red y de pertenencia a distintas asociaciones como Acueil Paysan, Red de huerteros, Landare, REAS, birdwatching, federación de turismo rural y wikilur, entre otras.  Y de adaptación a las nuevas circunstancias. “El momento actual de la crisis nos ha hecho reflexionar sobre lo que queremos crear”, añadió Luismi, y nos hemos dado cuenta de la necesidad de decrecimiento para redimensionar el proyecto. “Ahora estamos arreglando una borda a través de trueque con amigos y aprovechamos mucho más los recursos”.

Kaaño Etxea

Kaaño Etxea (http://www.kaanoetxea.com/) es una casa rural de turismo responsable, diseñada y rehabilitada con criterios bioclimáticos, bioconstrucción, geobiología, permacultura y FENG-SHUI que obtiene la energía de las renovables en un pueblo tranquilo en pleno monte en Basaburua.

“En 2001 buscamos una localización en el medio rural como vivienda” explicó Alberta, en la que  emplearon materiales de la zona piedra y madera.  “Para vivir así hace falta mucha militancia y también inconsciencia”, reconoce, porque si no “puedes pensar en dejarlo, ante muchos problemas”.

Con un alto nivel de exigencia se plantearon “la autosuficiencia” pero reconoce que el tiempo les ha hecho ver se está produciendo un cambio de paradigma: “hay que trabajar desde lo común para llegar a metas comunes”, lo que se ha traducido en una mayor interrelación con el valle en el que se asientan. Una relación compleja pero finalmente constructiva, en un proyecto de “ecología dentro y fuera” con criterios de integración en el entorno y una permanente búsqueda de reducción del nivel de consumo y de armonía cuerpo y mente.

Y una filosofía que puede resumirse en “mejor no hacer que hacer”, es decir, evitar el impacto y lo superfluo lo más posible. Ya que  ¿no es más eficiente utilizar materiales que mantengan un color natural que tener que pintar cada año?

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